
SINOPSIS:
Se podría decir que Mía lo tenía todo: unos padres que la querían y la apoyaban, un encanto de hermano pequeño, un novio que la adoraba y compartía su amor por la música, una plaza en la prestigiosa escuela de música neoyorquina Julliard, y un futuro más que prometedor como violonchelista. Pero una mañana de invierno, un sencillo paseo en coche con su familia se convierte en una pesadilla y Mía lo pierde todo. Confundida y desconcertada, despierta tras el accidente fuera de su cuerpo, como un fantasma. Aún no ha muerto, pero está malherida. A partir de ahí comienzan veinticuatro horas de incertidumbre. ¿Decidirá Mía dejarlo todo e irse con su familia, o volverá al mundo de los vivos junto a su novio Adam, su mejor amiga Kim y sus abuelos? ¿Qué decidirá: vivir o morir?
Mía nos va relatando de primera mano todo lo que ve en el hospital con sus ojos de fantasma y, al mismo tiempo, a través de flash-backs vamos conociendo detalles de su vida pasada y nos va presentando al resto de personajes: Adam, Kim, Teddy, sus padres, sus abuelos.
MI OPINION:
La trágica historia de Mía supone una corriente continua de emociones. Es una historia que llega al corazón de quien la lee y no deja indiferente a nadie. Tampoco a la propia autora que, sintiendo que sus personajes aún tenían historia que contar, decidió escribirla en Where she went, publicado en 2011
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