La «Guerra Interna», la última guerra civil de los Estados Unidos, ha terminado. En los tratados de paz se ha determinado que la vida, desde su concepción, es inviolable y sagrada; todos los niños concebidos han de nacer. No obstante, todo progenitor tiene ahora la opción de realizar un aborto retroactivo a sus hijos. De los trece a los dieciocho años todo joven puede ser disociado y dejar de existir como entidad: a este proceso, socialmente aceptado y amparado por la constitución, se le denomina «desconexión».
Connor es un joven de dieciséis años cuyo temperamento
irascible y su actitud indolente han llevado a sus padres a tomar la drástica
medida de firmar la orden de desconexión; Risa es una joven sin padres al
cuidado del Estado que, pese a su buena trayectoria y prometedora carrera como
pianista, va a ser desconectada por falta de espacio en las Casas de Acogida;
Lev, de trece años, es un diezmo, pues es el décimo hijo de una familia muy
religiosa y desde pequeño sabe que lo van a sacrificar. Como todo el mundo
sabe, a Dios hay que devolverle una décima parte de lo que se nos da.
Estos tres personajes, de orígenes tan diferentes y con
perspectivas y sueños tan distintos, parece que acabarán sus días de igual
forma: en estado diviso (es decir, con todas las partes de su cuerpo
escindidas y a disposición del mejor postor). Una huida, un accidente y un
secuestro darán un giro a los acontecimientos haciendo que sus vidas cambien
para siempre… no necesariamente para bien.
Anaya.
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