domingo, 6 de noviembre de 2016

Desconexión (primera parte de la saga), Neal Shusterman


Resultado de imagen para reseña de desconexion

 La «Guerra Interna», la última gue­rra civil de los Estados Unidos, ha termi­nado. En los tratados de paz se ha deter­minado que la vida, desde su concepción, es inviolable y sagrada; todos los niños concebidos han de nacer. No obstante, todo progenitor tiene ahora la opción de realizar un aborto retroactivo a sus hijos. De los trece a los dieciocho años todo jo­ven puede ser disociado y dejar de existir como entidad: a este proceso, socialmen­te aceptado y amparado por la constitu­ción, se le denomina «desconexión».

Connor es un joven de dieciséis años cuyo temperamento irascible y su actitud indolente han llevado a sus padres a to­mar la drástica medida de firmar la orden de desconexión; Risa es una joven sin pa­dres al cuidado del Estado que, pese a su buena trayectoria y prometedora carrera como pianista, va a ser desconectada por falta de espacio en las Casas de Acogida; Lev, de trece años, es un diezmo, pues es el décimo hijo de una familia muy re­ligiosa y desde pequeño sabe que lo van a sacrificar. Como todo el mundo sabe, a Dios hay que devolverle una décima parte de lo que se nos da.

Estos tres personajes, de orígenes tan diferentes y con perspectivas y sueños tan distintos, parece que acabarán sus días de igual forma: en estado diviso (es decir, con todas las partes de su cuerpo escindi­das y a disposición del mejor postor). Una huida, un accidente y un secuestro darán un giro a los acontecimientos haciendo que sus vidas cambien para siempre… no necesariamente para bien.

Anaya.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario